Sisters Fanny O'Vincent, 17, and Virginia O’Vincent, 16. Both are Bravo High School students. Photo by Olivia Teforlack

Por Olivia Teflorak

Nota del editor: esta historia de la estudiante de secundaria Olivia Teforlack se publicó originalmente en febrero y rápidamente se convirtió en una de nuestras historias más leídas. Dadas las discusiones en curso sobre las relaciones raciales, a nivel local y nacional, pensamos que esta sería una buena oportunidad para echar un segundo vistazo a la historia de Olivia.

Desde el uso ocasional de insultos raciales a “promposals” racistas, aquellas minorías que no pertenecen a la colectividad mexicana a menudo les resulta difícil encontrar y establecerse en un lugar seguro dentro de Boyle Heights.

In April, a James A. Garfield High School student’s “promposal” went viral on Snapchat after she invited

En abril, la invitación o “promposal” de una estudiante de la Escuela Preparatoria James A. Garfield se hizo viral en Snapchat, porque empleó un insulto racista que degradaba a las personas afrodescendientes, para invitar a otro estudiante a la fiesta de graduación (“prom”) del centro escolar en el East Los Ángeles. Aunque este tipo de conducta en Boyle Heights resulta escandaloso, algunos sugieren la presencia subyacente de tensiones raciales.

“Mi padre siempre me ha dicho que si alguien se ve negro, entonces eso es lo que es”.

Virginia O’Vincent

En Boyle Heights predomina la población de origen mexicoestadounidense, lo que lo convierte en un vecindario único –incluso en un lugar tan diverso como Los Ángeles–, aunque algunas personas de otras razas o etnias pueden a veces tener dificultades para establecer su propia identidad. Incluso aquellos cuyos orígenes se remontan a otros países de América Latina a menudo son confundidos como mexicanos y tratados como tales.

Algunos miembros de otros grupos raciales que viven en esta comunidad afirman que a veces se sienten olvidados y hasta dejados de lado debido a la falta de diversidad étnica y racial.

Virginia O’Vincent afirma que ha experimentado este sentido de aislamiento durante buena parte de su vida. Esta estudiante muy locuaz de la Preparatoria Magnet Francisco Bravo de Ciencias Médicas es mitad mexicana y mitad afrodescendiente, pero se identifica como una persona de raza negra. Con el pelo rizado y la piel oscura, O’Vincent considera que el aspecto de una persona juega un papel muy importante en el trato que recibe de los demás.

“Mi padre siempre me dijo que si alguien se ve negro, entonces eso es lo que es”, señala. “No importa si son una mezcla de razas porque las personas negras deben mantenerse unidas”.

“Tenía mucho miedo de usar trenzas en mi cabello, porque eran vistos como un ‘gueto’”.

Fanny O’Vincent

Fanny, la hermana de O’Vincent, comparte esta manera de pensar. Para esta atleta de 17 años es importante representar la herencia africana en Boyle Heights, un lugar donde ella llama fácilmente la atención. Desafortunadamente, verse distinto en ocasiones puede causar discriminación o recibir comentarios ofensivos, algunos intencionales y otros subconscientes, afirma.

“No podía en verdad llevar mi pelo en un estilo libre porque muchas personas pensarían que mis rulos son indomables o totalmente fuera de control”, dice en referencia a la reacción de sus compañeros. “Tenía mucho miedo de hacerme trenzas porque se las percibe como un símbolo del ‘gueto’”.

Cansadas de no sentirse parte de la comunidad, las hermanas O’Vincent pasan tiempo visitando comunidades de familias afrodescendientes en Los Ángeles, como Inglewood, donde viven miembros de su familia. Aunque dicen que desearían sentirse más cómodas en su propio vecindario.

Asumir la identidad racial

Jennifer Noble, profesora universitaria y psicóloga clínica dedicada a la práctica privada y especialista en identidad racial y experiencias de raza mixta, señala que la identidad racial que asume una persona puede afectar su manera de presentarse al mundo. 

Noble describe cuatro tipos de identificación racial que las personas de raza mixta pueden emplear: identificarse con la manera en que las demás personas lo ven; elegir un solo grupo racial con el cual se identifican; identificarse con ambas razas por separado; o identificarse como miembro de un nuevo grupo racial (birracial).

“No recomiendo ninguno de estos tipos en particular. Depende de la persona”, indica Noble, profesora adjunta de psicología del Pasadena City College.

Ginger Stemnock, residente de Boyle Heights, considera que cuando se habla la identidad, “el 50 por ciento se basa en la percepción”.

Ella se identifica como afrodescendiente, a pesar de su herencia japonesa y blanca. Señala que su autopercepción no solo se basa en sus experiencias personales o en su crianza, sino también en la manera en que el mundo la percibe.

“No puedo cambiar el color de mi piel, por lo tanto, no importa si soy multiétnica”, afirma esta profesora de la Escuela Preparatoria Felícitas y Gonzalo Méndez. “No importa si soy de raza mixta. La manera en que el mundo me percibe es otro identificador. Pero también es del que me siento más orgullosa. Siento orgullo de ser una mujer afrodescendiente”.

Stemnock, profesora de inglés del duodécimo grado, señala que observa conductas racistas a diario en la preparatoria. Casi el 98 por ciento de los estudiantes de la preparatoria Méndez son latinos y hay unos pocos estudiantes no latinos, según el Departamento de Educación de California.

“A veces los estudiantes tienen prejuicios sobre el color de la piel.  Me doy cuenta de que me tratan un poco distinto que quizás al profesor que tiene la piel un poco más oscura que la mía”, dice Stemnock.

Las personas de ascendencia centroamericana enfrentan otros problemas en el vecindario, donde a menudo se los confunde como mexicanos.

Jennifer García, de 25 años, no se siente discriminada en Boyle Heights. Se identifica como latina, más específicamente como salvadoreña, y se siente totalmente cómoda viviendo en un vecindario donde predomina la población mexicana.

“Hasta me considero un poquito mexicana. Crecí con esa cultura, por lo tanto, soy parte de eso. Mi madre me habla sobre su país, pero no siento una conexión”, dice.

Aunque García se siente cercana a la cultura mexicana de Boyle Heights, como centroamericana forma parte de una minoría en el vecindario. De todas maneras, siente que tiene un lugar en el vecindario, aunque a veces cree que a su grupo de minoría le falta representación. “Aquí, cuando se dice ‘Este de Los Ángeles’ la gente piensa en mexicanos. Y yo no lo soy”, afirma García.

Noble señala que la falta de representación puede forzar a las minorías a adaptarse al grupo racial mayoritario. “Es decepcionante. Además, genera presión, especialmente si eres joven y estás intentando entender quién eres”, señala Noble.

Stemnock dice que intenta cambiar esto informando y educando a los demás. Enseña historia de los afrodescendientes a sus estudiantes, pero a través de la historia latinoamericana. Se vuelca de lleno en distintos temas, como las contribuciones de los afrolatinos, con el objetivo de señalar cómo las diferentes historias están interconectadas. 

“Represento a mi cultura, pero a través de su historia [mexicana], creo que es importante rendir homenaje a toda la historia”, dice Stemnock.

Olivia Teforlack is a senior at Bravo Medical Magnet High School and it is her second year in the program. In her spare time, she enjoys dancing with her folklórico team at her school, and spends time listening to podcasts. She hopes to attend a four year university next fall.

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