Para Adriana Cáceres, residente de Boyle Heights, el cierre prolongado de la Biblioteca Benjamin Franklin se siente como un abandono hacia su comunidad.
“No se lo desearía a ningún vecindario. Es como dañar el corazón de la comunidad, ¿sabes? La biblioteca es el corazón”, dijo Cáceres, de 24 años.
Cáceres, quien ha visitado la biblioteca desde pequeña, acude frecuentemente al bungalow temporal instalado mientras el edificio principal permanece cerrado por renovaciones. Como activista, va cada semana a imprimir volantes para promover los derechos de las personas inmigrantes. Se siente afortunada de necesitar solo los servicios de impresión, y no depender de la biblioteca para necesidades más urgentes.

“La comunidad tiene que alzar la voz. Siento que tenemos que hacer algo… ya sea repartir volantes u otra forma de acción”, expresó Cáceres.
Desde diciembre de 2022, el bungalow temporal ubicado en el estacionamiento ha ofrecido libros, talleres y acceso limitado a computadoras. Sin embargo, se espera que este bungalow cierre entre mediados y finales de este año, lo que significa que no habrá servicios disponibles en la sucursal hasta que reabra el edificio principal en 2026.
La Biblioteca Benjamin Franklin cerró sus puertas al público en 2020 durante la pandemia, como muchas otras bibliotecas de la ciudad. Pero mientras otras sucursales reabrieron, esta permaneció cerrada tras determinarse que requería renovaciones extensas.
Inicialmente, su reapertura estaba prevista para principios de 2024, pero retrasos en las obras han postergado esa fecha hasta 2026, informaron funcionarios de la biblioteca.
Los residentes del vecindario, junto con la nueva concejal Ysabel Jurado, están buscando respuestas.

El 12 de febrero, el Concejo Municipal de Los Ángeles aprobó por unanimidad una moción presentada por Jurado, que instruye a la Oficina de Ingeniería de la ciudad y a otros departamentos a presentar un informe en un plazo de 45 días, detallando el progreso de las renovaciones, el alcance del trabajo pendiente y un cronograma para su finalización.
El informe también debe incluir las razones de los retrasos continuos, estrategias para acelerar la construcción y medidas temporales para mantener los servicios bibliotecarios una vez que cierre el bungalow este año.
En la moción, Jurado señala que el bungalow “por su espacio y recursos limitados, no satisface adecuadamente las necesidades de la comunidad”.
“Estos retrasos han creado desafíos significativos para los residentes de Boyle Heights, en particular para estudiantes, personas inmigrantes y familias trabajadoras”, indica la moción.
Durante la sesión del Concejo, Jurado dijo que la aprobación de su moción es “el primer paso, aunque muy retrasado, para restaurar el acceso a la biblioteca de Boyle Heights”.
“Boyle Heights, como cualquier vecindario, merece los servicios de la ciudad y un espacio seguro para todas las personas de la comunidad”, afirmó Jurado.
La bibliotecaria principal y administradora de la sucursal, Lupie Leyva, creció en el vecindario y guarda buenos recuerdos de sus visitas a la biblioteca durante su infancia. Leyva dice que el personal está haciendo todo lo posible para seguir siendo un recurso para la comunidad, pese a las limitaciones del bungalow.

“Amamos a esta comunidad y estamos tratando de hacer lo máximo posible”, expresó Leyva.
Ante la incertidumbre sobre la reapertura, Leyva anima al público a visitar las sucursales Malabar y Robert Louis Stevenson, que igualmente se encuentran en Boyle Heights. Comentó que a menudo las personas olvidan que hay tres sucursales en el vecindario.
Egbert Matthews, quien lleva una década acudiendo a esta biblioteca, dijo que extraña el edificio principal. Va a la biblioteca para usar el hotspot, las computadoras y el baño.
“Se ha tardado demasiado en reabrir”, comentó.
La biblioteca principal era “más accesible”, añadió Matthews, quien recordó que había más computadoras disponibles allí.
Fernando Cruz, de 52 años, dijo que visita la Biblioteca Benjamin Franklin desde que tenía 10 años. Acude dos veces al mes para rentar películas. Cruz agradece la amabilidad del personal, pero extraña su antigua biblioteca.
“Entiendo por qué está cerrada. Solo quiero que la abran pronto. Ya ha pasado bastante tiempo”, dijo Cruz.
“Aquí en el bungalow es acogedor, pero en el edificio grande cabe mucho más. Hay una colección de películas aquí, pero es muy limitada”, agregó.
Por su parte, Cáceres comentó que podría fácilmente conducir hasta la Biblioteca Central de Los Ángeles, pero prefiere seguir apoyando a la pequeña sucursal temporal.
“Me gusta ver las caras conocidas y los perritos”, expresó.