Por Adolfo Guzman-Lopez para LAist
Publicado originalmente el 1 de mayo de 2025
Juana Beatriz Gutiérrez, organizadora política en Boyle Heights, inmigrante de habla hispana y madre de nueve hijos, falleció esta semana.
A mediados de los años 80, se planeaba construir en el Este de L.A. una prisión, un oleoducto y una incineradora de desechos tóxicos en la vecina ciudad de Vernon.
Un grupo de amas de casa preocupadas por los efectos de estos proyectos en sus familias se organizó bajo el nombre de Las Madres del Este de L.A.
“Estas mamás eran un grupo de mujeres de base que ya estaban hartas de ver lo que estaba ocurriendo en la comunidad”, dijo Theresa Montaño, profesora de Estudios Chicanos en la Universidad Estatal de California en Northridge, sobre las mujeres que fundaron Las Madres del Este de L.A. en los años 80.
Las madres comenzaron a expresar de forma contundente su oposición a esos proyectos ante funcionarios electos y líderes de agencias. Y Gutiérrez estuvo al frente de todo.
“Creo que lo que siempre la motivó fue… su instinto de proteger a su familia. Siempre lo dejaba claro: pasara lo que pasara, iba a proteger a sus hijos y, por extensión, a la comunidad”, dijo su hijo, Abel Gutiérrez, el menor de los nueve.
Él contó que su madre falleció el lunes en Los Ángeles por complicaciones relacionadas con la edad. Tenía 93 años.
“Juana fue una defensora valiente de la justicia ambiental y una voz poderosa para el Este de Los Ángeles”, dijo la senadora estatal María Elena Durazo en un correo electrónico. “Su incansable esfuerzo por proteger a su comunidad de la contaminación y garantizar un entorno saludable para todos deja un legado duradero. Hemos perdido a una campeona, pero su espíritu y su lucha seguirán inspirándonos.”
La muerte de Gutiérrez trae a la memoria un momento clave de finales del siglo XX, cuando los residentes de los vecindarios alrededor de Boyle Heights lograron frenar proyectos de gran escala que habrían afectado negativamente a sus comunidades. El éxito de Las Madres del Este de L.A. impulsó a futuras generaciones de activistas por la justicia ambiental.
“No puedo decir lo suficiente sobre la fuerza y sabiduría de Juana”, escribió Mary Pardo, profesora emérita de Cal State Northridge, en un correo electrónico.
Pardo, quien ha investigado a fondo la vida de Gutiérrez y del grupo, señaló que Gutiérrez era la última cofundadora viva de Las Madres del Este de L.A.
Deteniendo proyectos dañinos
La Ley de Autopistas Interestatales de 1956 provocó el desplazamiento de muchas familias en Boyle Heights y sus alrededores, donde confluyen varias autopistas principales. En los años 60, los opositores no lograron detener la construcción.
Una generación después, Las Madres del Este de L.A. organizaron protestas y presionaron a funcionarios electos hasta lograr que se cancelara un oleoducto sobre el suelo. Ese proyecto fue descartado en 1987.
En 1990, la presión del grupo llevó a que una empresa retirara sus planes para construir una incineradora de desechos tóxicos en Vernon. Y en 1992, la oposición de Las Madres del Este de L.A. logró frenar la propuesta de la prisión.

“Esos fueron mis años formativos”, contó Abel Gutiérrez.
Recordó que, siendo adolescente, al llegar a casa después de la escuela, su madre le pedía que se pusiera zapatos cómodos porque iban a una protesta.
“Para mí, participar, involucrarme, alzar la voz frente al poder sin miedo, sin agachar la cabeza ante la ‘autoridad’, era simplemente nuestra manera de ser”, explicó.
El grupo argumentaba ante el público y los legisladores que la prisión, el oleoducto y la incineradora eran proyectos innecesarios para la comunidad y que, al final, pondrían en riesgo la salud y seguridad de los residentes.
Abel Gutiérrez es ahora maestro de matemáticas en una escuela secundaria, inspirado en gran parte por la creencia de su madre de que ayudar a la familia y a otros a alcanzar sus metas educativas es una vocación noble.
Inspirando a una nueva generación
Gutiérrez dejó nueve hijos, 26 nietos y 13 bisnietos.
“Uno de mis primeros recuerdos más vivos es estar en una carriola cruzando uno de los puentes que conectan Boyle Heights con el centro de L.A.”, dijo su nieto, mark! Lopez. “Era una marcha de protesta y mi abuela era una de las líderes que la organizó.”
Pasó mucho tiempo en casa de su abuela mientras sus padres trabajaban y recuerda visitas de funcionarios como el concejal Richard Alatorre.

“Se reunían con ella en su comedor o en la sala, y siempre me llamaba la atención porque venían a pedirle su apoyo”, dijo, agregando que a veces los regañaba si no estaba de acuerdo con sus posturas.
La reputación de su abuela como activista también era conocida entre los vecinos de Boyle Heights.
“Recuerdo estar jugando en el parque frente a su casa. Éramos varios niños y no sé cómo empezó, pero uno comenzó a presumir que su tío era abogado”, dijo.
Entonces él les dijo que su abuela era Juana Gutiérrez.
“Y todos dijeron: ‘¿Qué? ¿En serio? ¡No lo puedo creer!’ Éramos niños, pero claramente la conocían del vecindario y probablemente la habían visto en las noticias”, contó Lopez.
Ese legado continuó en sus hijos.
En los años 90, su hija Elsa Lopez hacía trabajo administrativo para Las Madres del Este de L.A. cuando tenía poco más de 20 años.
“Una de las cosas que hizo mi mamá fue ayudar a traer el Audubon Center a Debs Park”, dijo mark! Lopez. “Inicialmente, la Sociedad Audubon quería establecer un centro en el Westside, y mi mamá les dijo que allá ya tenían suficientes cosas.”
Su madre fue la primera directora del centro.
Y él mismo es hoy líder en justicia ambiental con la organización East Yard Communities for Environmental Justice. Se siente orgulloso de su labor y la de su equipo por cerrar la planta recicladora de baterías Exide Technologies.
“Mi mamá y mi abuela recorrieron las instalaciones de Exide” años antes de su cierre, dijo mark! Lopez. El grupo advirtió que la presencia de la planta era un peligro para la comunidad.
Juana Beatriz Gutiérrez nació en Sombrerete, Zacatecas, en el norte de México. En su adolescencia se mudó al área de El Paso, donde conoció a su futuro esposo, Ricardo Jesús Gutiérrez. Él se enlistó en la Marina de EE.UU. y, tras servir en la Guerra de Corea, la pareja se trasladó a Los Ángeles.
Fue ama de casa y muy activa en su parroquia, la iglesia católica Santa Isabel.
Se tiene previsto celebrar una misa fúnebre para Juana Beatriz Gutiérrez el 17 de mayo en la iglesia Santa Isabel de Boyle Heights.
Este reportaje se publica con permiso de Southern California Public Radio. © 2024 Southern California Public Radio. Todos los derechos reservados.