En las últimas semanas, quienes hayan pasado por la esquina de Alvarado y la calle 6 quizás hayan notado la ausencia de un asiento de la parada de Metro.
Ubicado en una de las esquinas más concurridas de MacArthur Park, cerca de una estación de Metro, el asiento formaba parte de la dinámica cotidiana del lugar.
Ahora, la gente sigue reuniéndose en el mismo sitio donde antes estaba el asiento. Algunos esperan el autobús de pie. Otras personas en silla de ruedas se detienen allí para descansar. Personas en situación de calle continúan congregándose en la esquina y utilizan el techo de la parada para protegerse del sol.
La Oficina de la Alcaldesa confirmó a The LA Local que el asiento fue retirado temporalmente por motivos de reparación y mantenimiento, y que se espera que vuelva una vez que finalicen las obras de mejoramiento urbano que se están realizando sobre la calle Alvarado.
Todavía no existe un dato oficial para la finalización de estos trabajos de embellecimiento, que incluyen la instalación de bolardos esféricos, árboles en maceteros y otras mejoras estéticas alrededor de MacArthur Park.
Naomi Villagomez Roochnik, directora de comunicaciones del Distrito 1 del Concejo Municipal, explicó que el retiro del asiento fue “coordinado con Metro y otras agencias involucradas debido a preocupaciones operativas en la zona”. Agregó que el objetivo de la oficina sigue siendo “crear espacios públicos seguros”.
El Departamento de Obras Públicas de Los Ángeles no respondió a las consultas sobre por qué se retiró el asiento, ni si será reemplazado.
Para algunos vecinos, la desaparición del asiento genera sentimientos ambivalentes.
Marlene Aldana vende ropa en el local Variedades Aldana, ubicado en la misma esquina. Si bien ella pensó que la ciudad retiró el asiento porque las personas en situación de calle solían permanecer allí durante mucho tiempo, asegura que esperaba que lo cambiaran por uno más lindo
“Pensé que sacaron el asiento porque iban a poner algo más lindo, algo mejor para la gente que realmente necesita esperar el colectivo”, dijo Aldana, que trabaja en el negocio desde hace cinco años. “Entiendo que muchas personas sin hogar se sentaban ahí, pero también creo que la alcaldesa debería traer un equipo que limpie completamente la zona para que la gente pueda esperar tranquila.”
Aunque las personas en situación de calle utilizaban el asiento, también lo hacían pasajeros mayores, vecinos que necesitaban descansar un momento de camino a casa después del trabajo y madres jóvenes con cochecitos.
Aldana considera que cualquier mejora será bienvenida, pero también cree que, antes de implementar cambios, la ciudad debería tener en cuenta a las personas que viven y trabajan en el vecindario. Según ella, la cerca temporal que todavía permanece sobre Alvarado sigue afectando a los comercios locales.
“Ahora dicen que lo van a sacar, pero al mismo tiempo no quieren vendedores ambulantes ahí, mientras permiten que las personas sin hogar sigan quedándose en ese espacio”, señaló en referencia al cercado temporal instalado sobre Alvarado.

En Mac Park Smokes, el empleado Roman Rhodes asegura que desde que retiraron el asiento hace unas semanas, la esquina se siente diferente.
“Ya no hay tanta gente dando vueltas por acá”, dijo. Rhodes también cree que el asiento fue retirado para desalentar que las personas sin hogar permanecieran en la zona.
Entiende que algunos usuarios del transporte público quieran un lugar donde sentarse mientras esperan, pero desde su perspectiva, el asiento rara vez era usado por pasajeros. En cambio, sostiene que atraía a personas en situación de calle y a quienes enfrentan problemas de adicción.
“Yo lo dejaría como está, sin asientos. No hace falta”, afirmó. “Simplemente les da más motivos para quedarse acá. Es una lástima para la gente que quiere sentarse a esperar el colectivo, pero ¿qué otra cosa se puede hacer? Si evita que se junten acá, entonces para mí es más importante que la gente espere parada unos minutos, en lugar de tener una zona peligrosa”.
Para Silvia Durán, quien vive en Westlake hace 17 años, la situación es más compleja.
“Por un lado me parece bien porque aleja a algunas personas, pero por otro no, porque hay adultos mayores que realmente lo necesitan para sentarse”, dijo.
Al mismo tiempo, contó que ella misma muchas veces evitaba sentarse allí debido a situaciones incómodas que había presenciado.
“Hubo situaciones en las que algunas personas se pusieron agresivas”, explicó. “Hay que mantener distancia”.
Aun así, Durán entiende por qué los vecinos que utilizan habitualmente esa parada quieren que el asiento vuelva.
Además, contó que cuando necesita tomar alguna de las líneas que paran en Alvarado y la calle 6, prefiere caminar hasta una parada más alejada antes que utilizar esta, justamente por las malas experiencias que tuvo en el lugar.