Si bien la risa de los niños se oye a diario en el patio de juegos del Club Salesiano de Niños y Niñas ubicado en Wabash Avenue, un par de veces a la semana también se oye música, violines para ser más exactos, y estos sonidos provienen de las aulas debajo del patio de juegos donde la Orquesta de Jóvenes de la Comunidad Boyle Heights (BHCYO) se reúne para llevar a cabo sus clases semanales.

Esta orquesta de jóvenes, formada hace dos años, presta un servicio a la comunidad de Boyle Heights y cuenta con unos 25 estudiantes de música que tocan la trompeta, el clarinete, la flauta y el violín. Suzanne Gindin, fundadora y directora musical, señala que su objetivo inicial fue que los jóvenes de la zona experimentaran la alegría de la música. “Quería que la mayor cantidad de niños que fuera posible pudiera divertirse tanto como yo lo hacía con mi instrumento”, dice Gindin.

Debido a los recortes en el presupuesto que han provocado la reducción de las clases de arte y música en las escuelas de todo el estado, la orquesta espera ser de beneficio a los jóvenes locales al ofrecer clases gratis para niños entre 6 y 12 años que vivan en Boyle Heights y en el Este de Los Angeles. La Orquesta de Jóvenes ofrece a los niños la oportunidad de aprender a tocar un instrumento de orquesta y “abrirles las puertas a toda oportunidad [que deseen explorar] relacionada con la música”, afirma Gindin.

La orquesta se basa en el programa venezolano “El Sistema”, orientado a crear excelentes músicos y cambiar al mismo tiempo las vidas de los niños que participan en la orquesta y provienen de hogares de bajos ingresos. Algunos músicos famosos que han sido parte de “El Sistema” son, entre otros, Gustavo Dudamel, director musical de la Filarmónica de Los Angeles y Edicson Ruiz, miembro de la Orquesta Filarmónica de Berlín.

Daniel Gómez, de 8 años, toca el violín en la orquesta desde su inicio. Allí tuvo su primer contacto con el violín y aprendió a tocar las primeras notas. “Me uní a la orquesta porque realmente me gusta el sonido de la música y quería ser parte de un grupo que ofreciera lecciones de música”, dice Gómez.

La música ‘te elige’

Gindin, que obtuvo su doctorado de Northwestern University, afirma que con frecuencia los niños experimentan la inspiración a una edad temprana. A los doce años, ella ya deseaba ser música. La música “no es realmente una opción”, dice Gindin. La música “te elige”.

Antes de formar la orquesta, Gindin formó parte de un programa de capacitación en la Filarmónica de Los Angeles. Allí aprendió a crear una orquesta en el vecindario, conectarse con los padres y con la comunidad, y construir una organización que se basara en el apoyo de la comunidad en vez del apoyo de la escuela.

El primer día de las lecciones, en el verano de 2012, se presentaron más de 65 alumnos, y los maestros tuvieron que enviar algunos de regreso a casa. Sin embargo, después de darse cuenta de que ser parte de una orquesta requiere mucha práctica y compromiso, muchos estudiantes abandonaron el programa.

Gindin señala que aprender música no es el único beneficio para los que participan. “También aprenden a confiar en sí mismos, a pensar de manera independiente, a dedicar su atención a algo durante un período de tiempo; y aprenden a trabajar juntos como un grupo y crear armonía”.

Gindin enseñaba música en la Escuela Preparatoria Theodore Roosevelt hasta que los recortes del presupuesto eliminaron su cargo. Sabía que deseaba continuar sirviendo al vecindario de Boyle Heights.

En 2008, cuando el Distrito Escolar Unificado de Los Angeles (LAUSD) redujo los fondos para las artes de $34 millones a $18,4 millones de dólares, dejó a miles estudiantes sin educación en las artes, especialmente a los niños en comunidades de bajos ingresos donde los grupos de padres no son capaces de recaudar los fondos adicionales necesarios para ofrecer música en las escuelas.

Las artes son clave para el aprendizaje

Denise Grande, directora de educación de las artes de la Comisión de Artes del Condado Los Angeles, trabaja para garantizar que todos los niños tengan las mismas oportunidades. Grande afirma que las artes fomentan el desarrollo de importantes habilidades: colaboración, creatividad, razonamiento crítico y comunicación.

Señala que los ejemplos como la Orquesta de Jóvenes no solo beneficia a los niños sino también a la comunidad al “ofrecer conciertos y promover la participación de los padres en esa experiencia”.

Los padres que tocan instrumentos musicales comprenden la importancia que la música tiene en la vida de las personas.

Rito Orosco, 41 de años, hace 38 años que se dedica a la percusión. Orosco tiene una hija que forma parte de la Orquesta de Jóvenes de Boyle Heights y otra en la Orquesta de Jóvenes de Los Angeles, ambas bajo “El Sistema” de orquestas.

“Hay que tener conocimientos matemáticos para poder mantener el ritmo y el tempo, y además, los niños aprenden a trabajar en equipo ya que deben que tocar como una unidad”, explica Orosco.

Isabel, la hija de 11 años de Orosco, toca el clarinete y espera convertirse en maestra de música cuando sea mayor. Dice que la música le ha dado más confianza en sí misma y le ha permitido expresarse, algo que desea compartir con los demás.

“Me hace sentir bien porque los profesores que vienen a enseñarnos música no lo hacen solo para recibir un salario, lo hacen porque desean hacerlo y porque les gusta”, dice la niña de 11 años.

Los estudiantes realizan presentaciones en cinco o seis ocasiones al año. La Orquesta de Jóvenes organiza tres de los conciertos, mientras que las otras presentaciones se llevan a cabo en otros lugares. Cuando comenzó la orquesta, la meta era que los estudiantes pudieran tocar en el Walt Disney Concert Hall dentro de cinco años, y según Gindin, van por buen camino a lograrlo.

“Siempre que he ido a conciertos allí me pregunto qué se sentirá cuando uno está en el escenario… me llenaría de entusiasmo poder tocar en ese lugar”, dice Isabel Orosco.

A former reporter at Boyle Heights Beat and a 2014 graduate of Roosevelt High School, Melissa Martínez was the first in her family to attend college. She graduated in the Spring from Loyola Marymount University, with a degree in English, and is now a program associate at the Neighborhood Music School in Boyle Heights, the subject of her first article for The Beat.

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