
La frase “En Boyle Heights, arte y cultura es”¦” se encuentra escrita en una pizarra sin soportes ubicada en la Plaza Mariachi, donde los patinadores exhiben sus habilidades y los pasajeros suben y bajan de los trenes de Metro. Los residentes caminan a la hora más ajetreada de la noche y se detienen a expresar sus opiniones. Una persona dibuja a un físcoculturista, mientras que otra escribe: “Arte y cultura es la vida”.
Self Help Graphics & Art colocó la pizarra allí como una manera innovadora de buscar la participación de la comunidad justamente en un momento en que la organización se ha visto obligada a cerrar su nueva sede en Boyle Heights, cancelar algunas de sus clases y postergar las exhibiciones que tenía planificadas.
La pizarra es perfecta para la misión de la organización como un “lugar que cultiva nuevos artistas y promueve nueva creatividad en cualquier medio que sea”, señala Rudy Espinoza, director ejecutivo interino.
Espinoza, planificador urbano y director ejecutivo fundador de 31 años de Leading in Urban Renewal Network (LURN) está guiando a la organización a atravesar este revés provisorio en su larga historia como una de las principales organizaciones de arte en el Este de Los Angeles.
Self Help fue fundada durante el auge del movimiento de arte chicano con la misión específica de usar el arte como una herramienta para promover la justicia social. Después de sobrevivir una importante crisis financiera a finales de la década de 1990 y de enfrentar la pérdida de su estudio, la organización pudo recuperar estabilidad y mudarse a un nuevo lugar en Boyle Heights. Restableció su estudio en una antigua planta de procesamiento de erizos marinos en el lado oeste del corredor artístico de First Street, donde celebró su 40 º aniversario en el año 2013.
Una serie de reveses
Pero en febrero de 2014, Self Help se vio obligada a cerrar su sede de manera inesperada cuando se descubrió moho alrededor de los viejos refrigeradores, lo que planteaba posibles riesgos a la salud. Se esperaba que las reparaciones llevaran varios meses pero todavía no se han logrado completar. La organización espera volver a abrir sus exhibiciones, producción de arte y espacio de oficina a comienzas del año 2015.
Incluso antes de perder el espacio de arte en febrero de este año, Self Help era un lugar conocido por buscar la participación de la comunidad en la programación que ofrecía y se extendía más allá de sus paredes. Un ejemplo perfecto es la celebración del “Día de los Muertos”, considerada una de las más antiguas de este tipo en el país.
Previo a celebrar el evento del “Día de los Muertos”, que continúa con la tradición mexicana de honrar a los fallecidos, Self Help organiza talleres en toda la comunidad. El mes de octubre pasado, decenas de residentes de Boyle Heights de diversas edades se congregaron en Hollenbeck Park para crear las calaveras, el papel picado y las flores a usarse durante la celebración.
El evento que se festeja el 2 de noviembre comenzó en la Plaza Mariachi con una procesión de la comunidad que finalizó en la Escuela Preparatoria Méndez ”“frente al estudio clausurado de Self Help”“ donde se presentaron coloridos altares en homenaje a los fallecidos.

Arte orientado a la justicia social
La hermana Karen Boccalero, monja franciscana y grabadora, junto con otros artistas fundaron Self Help en 1973. En su sede original de Boyle Heights, ubicada en lo que era Brooklyn Avenue y St. Louis Street, crearon un espacio donde los artistas y los miembros de la comunidad podían reunirse para aprender sobre los grabados y otras técnicas que podían ayudarlos a expresar temas relacionados con la justicia social.
“Ofrecía realmente un espacio a muchos artistas que no sentían que tenían un lugar en las instituciones de arte convencionales”, afirma Evonne Gallardo, antigua directora ejecutiva.
Self Help se convirtió en un espacio de apoyo y promoción para los nuevos artistas como John Valadez, Frank Romero y Gronk, los que se convirtieron en importantes fuerzas del movimiento chicano y alcanzaron una reconocida trayectoria internacional.
Boccalero “tenía un talento increíble para las ideas innovadoras que conectaban la creatividad con la comunidad”, señala Gallardo. Estas ideas ayudaron a crear un estudio de arte móvil, que se armó en una camioneta que viajaba por el vecindario con instructores que ofrecían talleres en las calles.
En 1979, Self Help firmó un contrato de arrendamiento por un dólar al año con un famoso edificio del Este de Los Angeles de propiedad de la orden franciscana de Boccalero que se usaba para realizar danzas. Con sus cerámicas y murales coloridos en las paredes exteriores, el edificio ubicado en César Chávez Avenue y Gage Avenue, no solo se convirtió en la institución de arte del barrio sino que continuó como la sede del rock punk que florecía en el Este de Los Angeles.
“Conozco a Self Help de toda la vida”, dice Dewey Tafoya, conocido artista que creció en Boyle Heights y recuerda durante su adolescencia ir a escuchar a las bandas que tocaban allí.
Mientras estudiaba en UCLA, Tafoya, hoy de 44 años, se unió a la organización como pasante y aprendió la técnica de la serigrafía al pasar tiempo con otros artistas. “Claramente yo tomé el nombre de manera literal: ayudarse a uno mismo primero. Si tienes algunas ideas o algo que quieres hacer, no esperes a que alguien te muestre”.
Tafoya, artista residente hasta el cierre del edificio, describe el instituto como un espacio que “me ha nutrido e inspirado a compartir mis obras de arte”.
Crisis económica
Cuando Boccalero falleció en 1996, la organización sufrió una crisis económica, la que se agravó cuando la orden religiosa vendió el edificio a una compañía de bienes raíces. Con el nuevo propietario, un alquiler mucho más costoso y una reducción en el personal y los recursos, la organización de arte se vio obligada a encontrar una nueva sede.
Con 13,500 pies cuadrados de espacio disponible, el edificio Ocean Queen parecía ser el lugar perfecto. Acercaba a la organización a socios de la comunidad, como Proyecto Pastoral, Corazón del Pueblo y Casa 0101, además de darle nueva accesibilidad al estar próximo a la estación Gold Line.
“Fue una gran liberación venir a Boyle Heights y también fue una vuelta a casa”, afirma Gallardo, que guió a la organización durante la mudanza y la recuperación fiscal, entre otros logros, y restableció el estudio móvil Barrio Mobile Arts Studio.
Gracias a un subsidio de 80,000 dólares de Irvine Foundation, se pudo reacondicionar un nuevo camión para usar para los talleres de arte móvil y recorrer todo el Sur de California. Se espera que el estudio móvil ofrezca un nuevo flujo de ingresos para la organización.
De todas maneras, el centro de arte continúa enfrentando importantes dificultades al no tener acceso al estudio, donde habitualmente dictaba una gran cantidad de clases. “Es importante tener un espacio, pero para la organización es más importante todavía poder cumplir con su misión”, dice Gallardo, que dejó el cargo a comienzos del 2014 para cuidar de su madre.
Mientras la organización se adapta a un nuevo director ejecutivo, Espinoza espera que sus conocimientos y experiencia en planificación urbana ayudarán a Self Help a ser parte de un movimiento para revitalizar Boyle Heights.
“Nos dimos cuenta de que Self Help no es un edificio”, señala. “Estamos intentando ver cómo el arte y la ‘masa creativa’ que ya existe en nuestro vecindario puede ayudar a construir mejores viviendas y negocios más sólidos, además de lograr también que nuestras calles inviten a una mayor participación”.