Photo by FLickr user Mauricio Balvanera/ Creative Commons

Deambular por las calles de Boyle Heights se ha vuelto mucho más difícil para Jerry López, residente de larga data en el vecindario.

Esta persona de 60 años, nacida en el Este de Los Angeles, solía conducir por las calles de Los Angeles al igual que tantas otras personas en el ajetreado mundo actual, pero todo cambió para López el 17 de septiembre de 2010.

Esa noche López sufrió dos infartos importantes en un período de dos horas mientras se encontraba en situación de calle, viviendo en el estacionamiento de la iglesia católica All Souls en Alhambra.

“Todo lo hago a lo grande”, dice López, refiriéndose a los dos infartos consecutivos.

En la actualidad, López sigue recorriendo su querida comunidad, pero debido a los infartos sufridos que le han causado varias complicaciones más a su salud, ahora debe moverse en silla de ruedas.

Desde que usa una silla de ruedas se ha vuelto más consciente sobre lo que llama “las condiciones deplorables” que deben soportar los residentes al usar aceras con frecuencia sin el acceso adecuado. Desde entonces, López se ha embarcado en la tarea de aumentar la conciencia sobre este tema.

“Muchas personas en la comunidad no hacen oír su voz en lo que respecta a los problemas de las aceras. Tienen miedo de hablar”, dice López. “Yo seré su voz”.

Al tiempo que López busca lograr un cambio en las aceras de Boyle Heights, el concejal del Distrito 14, José Huizar lanzó su Iniciativa para Comunidades Limpias con el objetivo de reparar algunas de las acercas más dañadas y desgastadas en su distrito.

El Concejo Municipal de Los Angeles aprobó el 1 º de abril el plan de Huizar y asignó 250.000 dólares como fondos para atender los problemas de las aceras en su distrito.

Esta iniciativa llega en el momento justo según López, que considera que el problema es mucho peor en Boyle Heights que en otras zonas.

“Este tipo de cosas no se ven en South Pasadena o Montebello”. Quiero decir, hay problemas en todos lados, pero aquí son peores”, dice López.

También agregó que las aceras de Los Angeles no solo causan problemas, sino que no cumplen con lo que exige la Ley Federal para Personas con Discapacidades (ADA, por sus siglas en inglés).

El Titulo II de la ley ADA exige a los gobiernos estatales y locales asegurarse de que sus programas sean accesibles a las personas discapacitadas, lo que incluye acceso físico a los edificios, servicios y eventos del gobierno.

López comenzó a fotografiar y documentar los obstáculos que los residentes discapacitados deben enfrentar a diario y también buscó reunirse con representantes del gobierno municipal.

Describe varias de las aceras que evita. “Hay obstáculos por todas partes”, dice López. También señala que a veces debe esquivar áreas peligrosas trasladando la silla eléctrica a la calle, una maniobra potencialmente peligrosa que otras personas discapacitadas quizás no estén dispuestas a hacer.

Uno de los lugares que López señala se encuentra frente a la Biblioteca Benjamin Franklin en First Street al 2200 cerca de la Municipalidad de Boyle Heights. Dice que las raíces de los árboles han crecido demasiado, lo que impide el acceso a las sillas de ruedas.

“He visto a las personas dar marcha atrás y dar toda la vuelta a la manzana para pasar, pero yo no. No voy a dejar que nada se interponga en mi camino”, dice López.

Junto con las aceras dañadas por los árboles, López dice que hay muchas esquinas sin rampas para discapacitados o carteles municipales o postes de luz mal ubicados que impiden el acceso, algo que enfurece a López.

“Hay un poste de luz en el lado oeste de Boyle Ave., en el paso de nivel de la autopista, ubicado justo en la mitad de la acera que impide el paso”, dice López.

La luz está ubicada entre las calles Seventh y Eighth Streets y como es un paso de nivel, no hay rapas para que una persona en silla de ruedas pueda usar y maniobrar alrededor de ese obstáculo.

Para poder llegar al edificio Sears, un día López no tuvo otra opción que volver a Seventh Street, cruzar Boyle y continuar del lado este de la calle.

La Iniciativa para Comunidades Limpias es un plan de amplio alcance que incluye la limpieza de graffiti, agregar botes adicionales de basura en las aceras, podar los árboles y realizar limpiezas mensuales de la comunidad. También incluye la instalación de cámaras de vigilancia con el objetivo de reducir el vertedero ilegal en el distrito. Conforme a un comunicado de prensa, Huizar destinará 500.000 dólares en fondos discrecionales para sumar a los servicios que ya financia la Municipalidad como manera de apoyar la iniciativa de un millón y medio de dólares.

La reparación de las aceras se ha convertido en un tema polémico en todo Los Angeles, ya que este año fiscal la ciudad asignó 10 millones de dólares para realizar las reparaciones en las aceras más dañadas de la ciudad.

Cuando el alcalde Eric Garcetti presentó su primer presupuesto en abril, prometió duplicar los fondos a 20 millones de dólares para las obras de reparación de las aceras en toda la ciudad.

Sin embargo, se han detenido los gastos en reparaciones de acercas debido a una demanda judicial contra la municipalidad entablada por residentes que arguyen que las aceras dañadas socavan sus derechos de acceso público.

López se mostró receloso cuando se le informó sobre la iniciativa de Huizar y dijo que esto ya lo había visto y oído en otras ocasiones. López cuestiona si las reparaciones serán suficientes para poder volver a recorrer las calles con libertad, aunque ahora lo haga en una silla de ruedas.

“Según mi experiencia con el gobierno, éstas son solo medidas menores. Hablar es fácil. Los políticos siempre dicen esto y aquello, pero a las pruebas nos remitimos”, dice López.

Continuó diciendo que no se necesitaban leyes ni iniciativas nuevas, ya que hay leyes establecidas desde 1990 que exigen a las municipalidades ofrecer acceso a las personas discapacitadas, refiriéndose nuevamente a la ley ADA.

López, que es una persona de gran fe, está al corriente de las demandas en curso, pero se niega a entablar una demanda judicial contra la municipalidad por motivos personales.

“Las personas me lo dicen todo el tiempo: ‘Jerry, deberías demandar a la municipalidad y ganar un poco de dinero’, pero no es mi estilo. Yo pongo mi fe en el que está en el cielo”, dice López.

Gus Ugalde is a print journalist and Boyle Heights native. He is a graduate of both Salesian High School and East Los Angeles College. With writing as his passion, he has had over 500 stories published at several publications throughout Southern California.

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