Roosevelt student Brizette Castellanos read an excerpt from "If I Knew Then What I Know Now." Photo by Shireen Alihaji.

Enseñar a los estudiantes locales cómo vivir mejor a través de estrategias para comer más sano fue el tema del miércoles en la presentación de un libro sobre justicia alimentaria que se llevo a cabo en Boyle Heights.

Los estudiantes de la Escuela Preparatoria Roosevelt se reunieron en Espacio 1839 para celebrar la publicación de “If I Knew Then What I Know Now” (Si hubiera sabido antes lo que sé ahora), una colección de narraciones y perfiles de estudiantes que cuentan las dificultades que han debido enfrentar por la diabetes, las enfermedades cardíacas y el cáncer y cómo ha afectado a sus familias.

El libro fue el resultado de una alianza entre el profesor de ciencias sociales de Roosevelt, Jorge López, y 826LA, una organización sin fines de lucro que trabajó con la escuela para ayudar a los estudiantes con sus producciones escritas.

Los estudiantes-autores leyeron fragmentos del libro y compartieron con la gran multitud sus experiencias personales sobre como el tener buenos hábitos alimentarios ha afectado sus vidas y las vidas de sus seres queridos.

Los estudiantes aprendieron a adquirir hábitos más sanos en la clase de López sobre injusticia alimentaria en la preparatoria RHS, una clase de ciencias sociales opcional creada hace tres años por López y el entonces director Benjamin Gertner.

La clase enfatizaba la importancia de tomar buenas opciones para una alimentación sana, pero también les enseñaba a los estudiantes cómo tomar buenas opciones fuera del salón de clases.

Aprendieron sobre cuál es el papel del gobierno en el sector alimentario y cómo las corporaciones, los medios y el sector de la comida rápida promueven malas opciones alimentarias al público.

“Aprendimos a ver el mundo no sólo por lo que es sino también de manera más elaborada”, dice Marisela Sánchez, estudiante del 12 º grado.

Steven Cardono contó el cuento sobre cómo compartió sus ideas con los miembros de su familia y las dificultades implícitas al intentar cambiarlos.

Dijo que su madre rechazó su sugerencias pero que con el tiempo cedió, dejó de tomar refrescos, empezó a comer más sano y bajó aproximadamente 40 libras.

“Lo que se busca es tratar las enfermedades cardiovasculares y la diabetes en la comunidad, ya que tenemos niveles muy altos”, dice López, que organizó el evento y habló sobre la falta de opciones sanas para los estudiantes y residentes de Boyle Heights.

López dijo que si ofrecemos apoyo a los jóvenes brindándoles información, ellos podrán tomar mejores decisiones tanto en lo que respecta a la comida como a otros aspectos de sus vidas.

“Las cosas que aprendí en clase, no las habría aprendido en otro lado”, dice Jade Hernández, estudiante del 12 º grado, que agregó que la clase no solo cambió lo que comía sino también su identidad.

Cuando Hernández le planteó por primera vez a su madre cambiar la alimentación de la familia, ésta no se mostró receptiva a sus ideas.

Mi mamá se molestó bastante. Pensó que yo intentaba enseñarle una lección”, dice Hernández.

Los estudiantes de López obtuvieron práctica al trabajar en la comunidad y participar en actividades como plantar y cuidar de un huerto de verduras en la escuela y en programas fuera de la escuela orientados a los mercados de la comunidad.

Los estudiantes participaron directamente en la transformación de los mini-mercados en el Este de Los Angeles y de Boyle Heights como parte del programa Proyecto Mercado Fresco, diseñado para renovar los mercados de la comunidad para que contaran con opciones más sanas para ofrecer a la comunidad.

El huerto de verduras plantado en la escuela fue diseñado para enseñarles a los estudiantes cómo plantar y cuidar de los cultivos para así no depender de la comida rápida procesada.

“Es parte de los conocimientos de nuestros ancestros”, dice López.

También dijo que los estudiantes que obtienen estos conocimientos pueden producir su propios alimentos libres de químicos, pesticidas y herbicidas.

“Los hábitos alimentarios insanos afectan a toda la familia. Lo que ha pasado aquí en nuestra comunidad es que se ha visto totalmente saturada por los refrescos azucarados y la comida rápida”, dice López.

Dice que muchos estudiantes no toman nada para el desayuno, después se saltan el almuerzo o comen unas chips y un refresco.

“Ni siquiera comen la comida de nuestra cafetería”, dice López.

826LA ha estado apoyando a los estudiantes de la preparatoria Roosevelt con tutores en el salón de clases durante los últimos cinco años, y también ha ayudado  a publicar los trabajos previos de los estudiantes.

Cada estudiantes recibió una copia de la antología. Este libro está disponible en el sitio en Internet de 826LA y en Espacio 1839.

Gus Ugalde is a print journalist and Boyle Heights native. He is a graduate of both Salesian High School and East Los Angeles College. With writing as his passion, he has had over 500 stories published at several publications throughout Southern California.

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