María López luchó por casi siete años por un semáforo en la esquina de la Calle Fickett y la Avenida Wabash, una ruta muy transitada por tráfico que se mueve del este al oeste por Boyle Heights.
“Era un esquina muy peligrosa. Habían demasiados accidentes”, dijo la abuela de dos niños, de 50 años de edad, que vive cerca de la intersección. “Gracias a Dios nunca hubo muertes, pero sí hubo heridos”.
López fue una de varias residentes del área que participaron junto a oficiales de la ciudad en una ceremonia el miércoles para encender un semáforo recién instalado en la intersección. El mismo deberá proveer más seguridad para los padres que a diario cruzan la Wabash para llevar a sus hijos a la escuela elemental Evergreen, que está cercana.

El concejal José Huízar dijo que la instalación del semáforo era una victoria para los residentes del área, que fueron organizados por el grupo comunitario Unión de Vecinos.
“La comunidad se debe llevar todo el crédito. Aprendieron a decir que ‘no, nos vamos a dejar’”, dijo Huízar, antes de ayudar a la residente María Rivera a encender el interruptor que puso a funcionar al semáforo.
La ceremonia realizada el mismo Día de la Independencia de México tuvo un tono festivo, y un conjunto de músicos locales comenzaron a tocar cuando se encendió la luz del semáforo.
Los residentes originalmente se acercaron a la oficina de Huízar y del Departamento de Transportación (LADOT) de la Ciudad de Los Ángeles en 2009, tras una serie de accidentes en la intersección.
“Nos decían que estaba el semáforo en la Soto y Wabash”, dijo López, quien explicó que la caminata no era práctica para muchos.
Tomó varios años de cabildeo, y en 2012 Huízar le solicitó a LADOT que efectuara un estudio de tráfico que halló que un semáforo era necesario en esa intersección. Los casi 144,000 dólares necesitados para el proyecto fueron incluidos finalmente en el presupuesto de la ciudad para el año fiscal 2014-15, como parte de un esfuerzo citadino para proveer fondos para semáforos nuevos.
La lucha por el semáforo de la Fickett y Wabash fue parte de una campaña mayor de Zonas de Seguridad Peatonal de la Unión de Vecinos, que dice tener asociadas a unas 500 familias de Boyle Heights. Además de los semáforos, el grupo ha luchado por la instalación de cruces peatonales “inteligentes”, señales de “alto” y otras medidas de seguridad.
Huízar confirmó que los planificadores de la ciudad con frecuencia han ignorado las necesidades de los peatones.
“Por mucho tiempo, la idea era mover a los autos lo más rápido posible para atravesar la comunidad”, dijo el concejal, quien explicó que muchos residentes de las comunidades del Valle de San Gabriel utilizan las calles de Boyle Heights para llegar al centro y el oeste de la ciudad. “Se nos olvidó que aquí vive gente, que van a la escuela aquí, que hacen sus compras aquí. Debemos cambiar eso”.
El concejal dijo que hacen falta muchos semáforos más en Boyle Heights para proveer la seguridad peatonal adecuada, pero podría ser imposible obtener los fondos necesarios bajo los actuales límites presupuestales de la ciudad.
“Quiero encontrar la forma de hacerlo de forma más barata, porque hay muy poco dinero disponible”, dijo.