La Chispa de Oro es un restaurante ubicado en Boyle Heights
La Chispa de Oro, en Boyle Heights, ha recibido menos clientes desde que comenzaron las redadas migratorias en Los Ángeles. (Andrew Lopez / Boyle Heights Beat)

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Para el mediodía de un lunes reciente, solo unos pocos clientes habían llegado a La Chispa de Oro, un restaurante mexicano que antes solía estar lleno en la avenida Cesar Chavez, en Boyle Heights.

Detrás del mostrador, el dueño Melchor Moreno contaba el dinero en la caja — apenas unos cientos de dólares en ventas, cerca de la mitad de un día normal entre semana.
Miró a su personal y calculó con los dedos cuánto tendría que pagarles ese día. Los números no cuadraban.

“No ayuda que tampoco hay gente en la calle… Las calles están vacías. Da miedo,” dijo Moreno.

Desde que comenzaron las redadas migratorias en vecindarios de Los Ángeles, los restaurantes del Este han estado sobreviviendo como pueden. Incluso clientes de muchos años están dejando de salir y gastar por temor a ser blanco de operativos de inmigración. Aunque el impacto económico total aún no está claro, muchos dueños ya sienten la presión.

Moreno ha recortado las horas de su personal. Él mismo ha tenido que lavar los platos. Con menos clientes, su equipo también se va a casa con menos propinas.

“Se han dado cuenta. Las meseras se están llevando menos dinero cada día,” comentó. “No sé cuánto más podamos seguir así.”

Moreno, quien aún está pagando una deuda acumulada en la cuenta de electricidad desde la pandemia de COVID-19, calcula que su restaurante ha perdido más de $7,000 desde que comenzaron las redadas, el 6 de junio. Para poder mantenerse a flote, ahora cierra los martes durante el verano, con la esperanza de que el miedo provocado por ICE se disipe pronto.

La Chispa de Oro es un restaurante ubicado en Boyle Heights
La Chispa de Oro se encuentra sobre el popular corredor de la avenida Cesar Chavez. (Andrew Lopez/Boyle Heights Beat)

Encuesta revela pérdidas severas en restaurantes de Boyle Heights

La desaceleración en La Chispa no es un caso aislado. Este mes, Boyle Heights Beat encuestó a más de una docena de restaurantes locales para entender cómo las acciones de inmigración los están afectando. Los resultados dibujan un panorama preocupante: varios establecimientos reportaron haber perdido el 50 % o más de su clientela o ingresos en las últimas semanas.

Un propietario dijo haber perdido más de $10,000 en ingresos. Otro estima pérdidas de alrededor de $15,000.

Ya golpeados por la inflación, algunos dueños están trabajando sin sueldo, mientras que otros han reducido las horas de su personal para ahorrar en costos laborales.

En Casa Fina, en la calle 1st, ya se ha comenzado a hablar sobre la posibilidad de despedir empleados o incluso cerrar de forma definitiva. Varios propietarios señalaron que ni siquiera habían logrado recuperarse del impacto económico causado por la pandemia de COVID-19 cuando las redadas les dieron un nuevo golpe.

El dueño de una taquería local comentó que trabajadores sin documentos están teniendo que elegir entre cobrar un cheque o arriesgarse a encontrarse con agentes de ICE.

Aunque varios restaurantes no tienen un plan establecido en caso de que lleguen agentes, otros, como Milpa Kitchen, han colocado letreros que prohíben el ingreso de ICE a propiedad privada. Vecinos de Casa Fina se han ofrecido a estar pendientes de la cuadra por si agentes federales se presentan en este popular restaurante.

Líderes toman nota, pero el apoyo sigue siendo limitado

Líderes locales electos han comenzado a prestar atención y prometen brindar apoyo. En junio, la alcaldesa Karen Bass y el asambleísta Mark Gonzalez caminaron por el inusualmente tranquilo corredor comercial de la calle 1st para conversar con dueños de restaurantes sobre sus preocupaciones.

Bass describió el miedo y el impacto económico como “un golpe directo” al vecindario. En otro video publicado en redes sociales este miércoles, afirmó que su oficina está “redoblando el apoyo” a los pequeños negocios, aunque no está claro en qué consiste exactamente ese respaldo. Boyle Heights Beat se comunicó con la oficina de la alcaldesa para obtener más detalles, pero no recibió respuesta antes del cierre de edición.

La concejal Ysabel Jurado, quien representa a Boyle Heights en el Distrito 14, facilitó la apertura del Centro de Recuperación Empresarial de la Administración de Pequeños Negocios de la Ciudad, ubicado en el Ayuntamiento de Boyle Heights.

Allí, pequeños negocios y organizaciones sin fines de lucro afectadas por las redadas pueden acceder a información y recursos sobre programas de préstamos disponibles para quienes enfrentan dificultades económicas, según informó un portavoz del Distrito 14.

A nivel del condado, la supervisora Hilda Solis impulsó un informe de impacto económico para evaluar los efectos de las redadas de ICE en los pequeños negocios, y promovió el desarrollo de un plan de recaudación de fondos y un fondo de ayuda económica para las familias afectadas.

Aun así, Miriam Rodríguez, presidenta de la Cámara de Comercio de Boyle Heights, afirma que los pequeños negocios necesitan asistencia financiera directa, como subvenciones.

“Así como hubo ayuda financiera durante la pandemia o los incendios, debería haber un programa similar para los pequeños negocios en momentos como este, sin tanta burocracia ni procesos de solicitud complicados.”

Aunque Rodríguez ha recibido menos reportes de presencia de agentes de ICE en el Este desde que un juez federal ordenó una suspensión temporal de los operativos móviles, señala que el temor persiste. Y también la presión financiera.

“Sé que la ciudad enfrenta dificultades con su presupuesto, pero creo que el apoyo económico es crucial, porque si no lo hacen ahora, hay una alta probabilidad de que muchos negocios cierren,” advirtió Rodríguez.

Un llamado al apoyo comunitario

La Chispa de Oro es un restaurante ubicado en Boyle Heights
Un cartel en apoyo a las personas inmigrantes se exhibe en La Chispa de Oro, en Boyle Heights. (Andrew Lopez / Boyle Heights Beat)

Rodríguez considera que la solución no depende únicamente del gobierno. Para ella, que líderes trabajen en conjunto con residentes que apoyen a los restaurantes del vecindario puede ser clave para resistir esta crisis económica.

En un reciente taller de “Conozca sus derechos” en Boyle Heights, organizado por la Cámara de Comercio de Boyle Heights, el Distrito 14 del Concejo y la Coalición de Hospitalidad Independiente, se reunieron dueños de negocios, gerentes y empleados para recibir orientación sobre cómo manejar posibles encuentros con agentes de ICE en el lugar de trabajo.

Después de la presentación del taller, un dueño de negocio comentó que había eliminado el uso obligatorio de uniforme en su tortillería y que incluso estaba ofreciendo viajes en Lyft y Uber a sus empleados para protegerlos durante sus trayectos hacia y desde el trabajo.

“Existe mucha incertidumbre sobre las políticas federales de inmigración, lo que genera miedo en las comunidades inmigrantes, tengan o no estatus legal, y en algunos casos está teniendo un efecto paralizante en los equipos de trabajo y la clientela de los restaurantes,” dijo Jot Condie, presidente y director ejecutivo de la Asociación de Restaurantes de California.

Condie calificó a los inmigrantes como el corazón de la industria y destacó el papel fundamental que desempeñan en la economía. “No seríamos la cuarta economía más grande del mundo sin ellos.”

Rodríguez coincide, señalando que la resiliencia comunitaria ha sido un rasgo característico de Boyle Heights.

“Somos una comunidad que siempre se apoya… Creo que Boyle Heights es única en el sentido de que la gente actúa donde más se necesita,” dijo Rodríguez.

“Donde se pueda, deberíamos recuperar nuestras calles, recuperar nuestros espacios y apoyar a estos negocios familiares. Muchos han estado aquí por muchísimo tiempo, y sería muy lamentable ver que tuvieran que cerrar,” añadió.

Adaptarse para sobrevivir — pero no todos pueden

Mientras algunos restaurantes han recortado horarios, otros temen que hacerlo pueda ser aún peor.

En The Big Burrito, sobre la avenida Wabash, un empleado comentó que no pueden reducir más su jornada, por temor a alejar a los pocos clientes que aún llegan con hambre.

Cerca de la Plaza del Mariachi, donde el estacionamiento es notoriamente escaso, Carlos Ortez, propietario de Un Solo Sol, calificó la situación financiera como devastadora.

Ortez calcula haber perdido la mitad de su clientela desde que comenzaron las redadas. Aunque su restaurante ha sido un punto fijo en el vecindario durante 15 años, señaló que no ha tenido ganancias desde antes de la pandemia. Ahora, las redadas lo han obligado a operar solo algunos días a la semana.

Si la situación no mejora pronto, teme tener que cerrar.

La Chispa de Oro es un restaurante ubicado en Boyle Heights
Un Solo Sol es un restaurante vegano ubicado en la calle 1st, en Boyle Heights. (Andrew Lopez / Boyle Heights Beat)

“La posibilidad de que yo cierre es alta. Claro que no me voy a rendir tan fácilmente,” dijo Ortez. “La comunidad ha sido mi fuente segura de ingresos. Pero la comunidad está pasando por lo mismo; esto no ha mejorado. Los ingresos y la estabilidad han ido bajando cada vez más. Se ha vuelto algo que ya no se puede esconder.”

Los pasantes de Boyle Heights Beat, Angelo Lopez y Luis Cano, contribuyeron a este artículo.

Andrew Lopez is a Los Angeles native with roots across the Eastside. He studied at San Francisco State University and later earned a master’s degree in journalism from the University of California, Berkeley. He returned to Los Angeles from the Bay Area to report for Boyle Heights Beat from 2023 to 2025 through UC Berkeley’s California Local News Fellowship. When he is not reporting, Lopez mentors youth journalists through The LA Local’s youth journalism program. He enjoys practicing photojournalism and covering the intersections of culture, history and local government in Eastside communities.

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