
Critsela Ortiz, de 44 años, recuerda los días que con mucho dolor veía a su madre perder lentamente su vida a causa de la diabetes. Primero la ceguera, después la insuficiencia renal y por último, una serie de accidentes cerebro-vasculares.
“Cuando tú ves a tu familia morir de esa enfermedad que es muy fea, tomas conciencia”, dice Ortiz, residente de Highland Park y madre de dos hijos. “Quiero que mis hijos se cuiden [de la diabetes] y que los hijos de ellos también sepan cómo cuidarse.”
Ortiz tenía pánico de sufrir lo mismo que su madre si no actuaba rápidamente.
Por lo tanto, cuando oyó hablar del programa gratuito de prevención de la diabetes para miembros pre-diabéticos de la comunidad con alto nivel de azúcar en la sangre, aprovechó la oportunidad.
La diabetes del tipo 2 es una enfermedad en que el nivel alto de azúcar en la sangre daña el cuerpo. Fue la séptima causa principal de muerte en Estados Unidos en el año 2012, aunque 9 de 10 personas que son pre-diabéticas todavía no lo saben.
Cómo evitar la diabetes
En Boyle Heights, más de un quinto de los individuos mayores de 45 años en el código postal 90033 han sido diagnosticados como diabéticos, estar al límite de ser diabéticos o considerados pre-diabéticos, según datos obtenidos en 2009 de California Health Interview Survey. Los educadores de salud pública esperan trabajar en los temas subyacentes que conducen a la enfermedad mediante programas en que los participantes puedan aprender sobre cómo estar atentos a sus propios hábitos y evitar la diabetes.
Los Centros para el Control y la Prevención de las Enfermedades (CDC) han financiado uno de estos programas, el Programa Nacional para la Prevención de la Diabetes, en Boyle Heights. En 2012, CDC otorgó 6.75 millones de dólares a organizaciones con sede en la comunidad de todo el mundo para establecer programas de colaboración con profesionales, empleadores y compañías
aseguradoras en el sector de la atención de la salud.
En el corazón de este programa hay pruebas que indican que realizar cambios a la rutina cotidiana, como volverse más activo físicamente y comer alimentos más saludables, puede reducir el riesgo de la diabetes. Y si bien solo las personas pueden realizar esos cambios, las reuniones grupales del programa ofrecen apoyo social, lo que genera motivación.
Desde el otoño pasado, YMCA ha ofrecido el programa en las dos sucursales de YMCA en Boyle Heights: la Weingart East Los Angeles YMCA y la East Los Angeles YMCA en el Centro de Bienestar.
Todos los jueves por la noche en la Weingart East L.A. YMCA, seis personas, entre 18 y 65 años, se sientan alrededor de una mesa para compartir los éxitos y los retos que enfrentaron en la semana en su camino hacia un estilo de vida más saludable. Algunos dicen que es difícil encontrar tiempo para hacer más ejercicio, otros piden consejos sobre cómo evitar la tentación de la comida poco saludable.
“Me ha ayudado [estar en este grupo] porque aquí estamos todos con la misma meta. Todos queremos lo mismo, estar más saludables y bajar de peso y cuidarnos más” dice Ortiz, que participa del programa desde el otoño pasado con su hija de 18 años, que según su madre también tiene sobrepeso.

Meta: pérdida de peso del 7%
Hay personal capacitado en estilo de vida que guían a los participantes a seguir un programa a lo largo del año que incluye el control de peso semanal, llevar registro de los alimentos que comen a diario y aprender a leer las etiquetas de los alimentos para controlar los gramos de grasa. Las dos metas para los participantes: bajar el peso corporal un 7% y aumentar la actividad física a 150 minutos por semana.
“Me encanta el espíritu de equipo que tenemos”, dice Juliana Aguayo, que guía a los participantes en las YMCA del Este de Los Angeles. “Hay una señora que dice: ‘Lo vamos a lograr, ¡y lo vamos a lograr juntos!’ para animar [a los demás] y hacer que no se sientan solos ni temerosos”.
Además de ofrecer apoyo grupal, los programas hacen énfasis en asumir la responsabilidad por el autocontrol. Los participantes eligen qué alimentos comer, y aunque se les ofrece una afiliación gratuita provisoria al gimnasio, no se les asigna un entrenamiento físico específico.
Ortiz, que enseña lecciones de spinning en YMCA, no le falta hacer ejercicio, pero dice que lo que le estaba faltando era educación y disciplina. Desde que se unió al programa, Ortiz dice que ha hecho ajustes importantes en su vida cotidiana, como prestar atención a la cantidad de gramos de grasa en las comidas, además de contar las calorías.
Después de unirse al programa, Ortiz perdió cinco libras en siete semanas. Con una altura de 5’ 7” y un peso de 204 libras, Ortiz espera alcanzar su meta de 175 libras en un año. Pero dice que los cambios en su estilo de vida han representado un gran reto.
“El fin de semana es a veces un poquito complicado para mí por mi familia que viene y come”, dice Ortiz. Intenta evitar la carne porque “contiene muchísima grasa”¦ y luego viene la subida de peso”.
Aguayo afirma que enseña a los participantes a tomar decisiones correctas cuando salen a comer. Dice que la representación de papeles los ayuda a “sentirse cómodos y en control” y también a tomar decisiones, como “no quiero todo ese queso adicional”.
Los practicantes de la salud afirman que ofrecer educación al público a través de estos tipos de programas es clave para evitar la enfermedad, especialmente en comunidades latinas de bajos ingresos.
“Si uno visita una comunidad y les enseña sobre la diabetes, es más probable que tomen conciencia de la enfermedad y puedan manejarse mejor”, dice el Dr. Al Idriss, endocrinólogo de White Memorial Medical Center.
Pero ese tipo de educación no es fácil de obtener para aquellos que no reciben atención médica, un caso frecuente para las personas de Boyle Heights. Idriss afirma que si los pacientes no realizan controles regulares, los médicos no pueden darles consejos y advertencias sobre los riesgos. Cuando finalmente logran visitar el consultorio médico debido a los problemas de salud, quizás sea demasiado tarde.
Aguayo concuerda y señala que los programas que ofrecen educación gratuita o asequible llenan un vacío en el sistema médico. “Encontrar una organización intermediaria con sede en la comunidad, como YMCA, es realmente muy innovador”, señala Aguayo.
Los participantes en Boyle Heights pagan entre 29 y 79 dólares por el Programa de Prevención de la Diabetes, en vez del cargo habitual de 429 dólares. Las subvenciones de White Memorial Medical Center y Keck Hospital de USC subsidian los cargos.
Ortiz está agradecida de tener la oportunidad de poder cambiar los riesgos de la diabetes en su familia.
“Nosotros tenemos que cuidarnos y si no aprendemos como cuidarnos, entonces [va a ser] bien difícil, bien, bien difícil,” dice.
Donde encontrar ayuda:
Ӣ The Diabetes Center At White Memorial Hospital
1720 Cesar E. Chavez Avenue East Building, Primer piso
Los Angeles, CA 90033
323-307-8921
Ӣ Diabetes Prevention Program (Nuevos programas empiezan en Marzo 2015)
@ The Wellness Center YMCA
1200 N State St, Los Angeles, CA 90033
(213) 481-5668
@ Weingart East Los Angeles YMCA
2900 Whittier Blvd, Los Angeles, CA 90023
(323) 260-7005
Ӣ American Diabetes Association (www.diabetes.org)
1200 N. State Street, Los Angeles, CA 90033
(213)674-8831
Ӣ Latino Diabetes Association
145 N 5th St, Montebello, CA 90640
(323) 837-9869