Fed up with the trash problem, community residents do their part to clean up their neighborhood. Photo by Dulce Morales

Sofás, televisiones y colchones abandonados son parte de la imagen cotidiana en las calles de Boyle Heights. El vertedero ilegal de basura continúa debajo de autopistas y en terrenos baldíos. Es tan común que las autoridades municipales dicen que no dan a basto para retirar este tipo de objetos tan grandes.

Algunos residentes, ya hartos con lo que perciben como una falta de orgullo en su comunidad, han tomado la iniciativa y a través de sus acciones contribuyen a embellecer el vecindario y educar a los demás. La seguridad fue en otros tiempos la preocupación más grande de los residentes de Boyle Heights. Pero ahora, gracias a gozar de la tasa de delincuencia más baja en su historia, muchos miembros de la comunidad se preocupan por el aspecto de su vecindario.

“El problema más grande que oigo sobre la comunidad es la limpieza”, dice el concejal José Huízar del Distrito 14, que afirma que para su electorado el centro de atención ha cambiado claramente. Este cambio de actitud ha promovido campañas voluntarias y nuevas iniciativas en lo que respecta a la basura y al embellecimiento del vecindario.

Un domingo por la mañana en el mes de mayo, docenas de voluntarios comenzaron a congregarse fuera del Salesian Boys and Girls Club con el objetivo de participar en una campaña de limpieza de la comunidad. A los voluntarios inscriptos de todas las edades se les asignó una tarea.

Asumir responsabilidad
Mónica Salas, voluntaria y residente de Boyle Heights, dice: “Me parece muy importante salir a las calles del vecindario y motivar a los otros a dar un paso para limpiar la comunidad y asumir responsabilidad por su aspecto”.

Un camión amarillo de la municipalidad trajo palas, escobas, bolsas, guantes y rastrillos para el uso de los voluntarios. Se organizaron mesas con refrigerios para el desayuno y panfletos sobre los servicios municipales.

La limpieza, organizada por Amanda Mejía, de 24 años y residente de Boyle Heights, fue la tercera campaña este año, y Mejía tiene pensado organizar otras. Espera que las campañas de limpieza ayuden a los residentes a sentir este tema como propio.

“Las personas nos ven limpiando y muchas veces piensan que es algo raro”, dice. “Mi principal objetivo es formar un grupo que salga a la calle y que cuando los demás nos vean, quieran participar”.

Con las campañas de limpieza de la comunidad y las nuevas iniciativas, incluyendo más botes de basura, servicio de recolección de artículos de gran tamaño y multas por el vertedero ilegal de basura, los líderes y los residentes de la comunidad están trabajando para generar un impacto positivo en la zona.

Huízar lanzó en abril su Iniciativa para Comunidades Limpias. La iniciativa incluye un plan integral para reparar las aceras en peor estado del distrito, plantar y mantener los árboles, combatir el vertedero ilegal de basura con cámaras de vigilancia, aumentar la limpieza de graffiti, ofrecer cuadrillas de limpieza de la comunidad y brindar un “camión recolector” que retire los objetos de gran tamaño abandonados en el distrito.

El plan, con un costo de 1.5 millones de dólares, recibirá fondos del presupuesto de la municipalidad, una asignación de 500,000 dólares de los fondos discrecionales del concejal Huízar y un subsidio especial de 250,000 dólares de la municipalidad para reparar las aceras.

Sofás y colchones
Uno de los problemas más serios relacionados con la basura en Boyle Heights son los artículos abandonados de gran tamaño. Los sofás y otros artículos de gran tamaño como colchones todavía pueden verse en el frente de los edificios y en las aceras.

Huízar afirma que una de las razones para dejar estos artículos abandonados en las calles es que el 75 por ciento de los residentes de Boyle Heights son inquilinos que con frecuencia dejan abandonados sus muebles cuando se mudan. Si bien los residentes pueden llamar a la Oficina de Saneamiento para pedir que se recojan los artículos, con frecuencia a esta dependencia le lleva más de una semana procesar el pedido debido a la cantidad de solicitudes. Ahora con el servicio itinerante de camiones recolectores, estos objetos de gran tamaño podrán recogerse con más frecuencia.

Los botes de basura que desbordan y el vertedero ilegal de basura en los callejones también contribuyen a la falta de limpieza de la comunidad. Si bien algunas personas usan botes comerciales para depositar la basura, otros vierten ilegalmente su basura en calles o callejones oscuros.

Huízar señala que las cámaras de vigilancia ayudarán a eliminar estas prácticas. “Vamos a instalar cámaras para identificar a los responsables del vertedero ilegal de basura”, dice. “Hemos observado que en las zonas que son más oscuras y apartadas, son las mismas personas las que vierten ilegalmente la basura”.

Se multará a las personas responsables de verter ilegalmente la basura. Huízar señala que el programa piloto semejante que se llevó a cabo en El Sereno tuvo éxito.

Alejandro Jiménez, estudiante de la Escuela Preparatoria Roosevelt, se ofreció voluntario en la campaña de limpieza realizada el 4 de mayo. “A mí me resulta incómodo ver la basura apilada en todas las esquinas. Eso significa que a la gente no le importa realmente el lugar donde vive. Creo que es muy triste ver a las personas ensuciar su propia comunidad”, dice.

Mejía, que acaba de obtener un título de maestría en trabajo social de la University of Southern California (USC), dice que se sintió motivada a hacer algo al oír las quejas de su madre sobre el sendero para hacer ejercicio del cementerio Evergreen. Decidió poner en práctica las habilidades adquiridas en la universidad para convocar y generar un sentido de comunidad entre sus miembros y colaborar para mejorar su vecindario.

Mejía creó un evento en Facebook para la campaña de limpieza y vio crecer la cantidad de voluntarios hasta alcanzar 150 personas en unos pocos días. El evento incluso captó la atención de la oficina del alcalde Eric Garcetti, que brindó un representante de la Oficina de Saneamiento, además de recursos, como productos de limpieza, agua, meses y un baño portátil.

Mejía señala que ya se ha reunido con personal del concejal Huízar para hablar sobre cómo trabajar juntos. El aumento de recursos, además de la participación de la comunidad, ha motivado a Mejía a continuar con su trabajo. Cada uno de los tres eventos organizados por Mejía contó con más de 150 voluntarios.

Mejía está creando un mapa para identificar los “lugares más críticos” relacionados con la basura y piensa compartir la información con otras comunidades. Tiene programada otras campañas de limpieza con la esperanza de aumentar la conciencia entre los residentes y trabajar para que su vecindario sea motivo de orgullo.

“Boyle Heights es muy fuerte cuando se trata de la comunidad. Sólo hay que trabajar para congregar a la gente, pero de una manera positiva”, afirma Mejía.

Dulce Morales is a recent graduate of Francisco Bravo Medical Magnet High School. She enjoys being physically active and drinking Boba drinks. She now attends Syracuse University.

Dulce Morales se acaba de graduar de la Escuela Preparatoria Magnet Francisco Bravo de Carreras Médicas. Le gusta realizar actividades físicas y tomar tragos “Boba”. Este otoño comenzó sus estudios en Syracuse University.

Leave a comment

Your email address will not be published. Required fields are marked *