Earlier this month, a Starbucks coffee shop opened on Soto Street and Olympic Boulevard in Boyle Heights. Photo by Art Torres.

Al ingresar al nuevo Starbucks, ubicado en Soto Street y Olympic Boulevard, se observa una buena cantidad de personas vestidas con sus atuendos para la oficina que visita el local para llevarse su café de la mañana antes de dirigirse al trabajo. Durante una mañana reciente de este mes, Eddie y John Frías, un padre y un hijo en ropa casual, pidieron “lo habitual antes de sentarse a disfrutar de su café.

“Soy un cliente habitual”, dice Eddie Frías. “Siempre compro Starbucks”.

Para los Frías, residentes de toda la vida de Boyle Heights, la inauguración en julio de la primera tienda de Starbucks en su vecindario representó una gran comodidad para ellos.

Si bien hace años que funciona un anexo de Starbucks en las instalaciones de los programas de Ciencias de la Salud de USC, las tiendas de Starbucks más cercanas se encontraban previamente en Little Tokyo y el Este de Los Angeles (en 3rd Avenue y Gage Avenue) en el lado este y también había dos sucursales en Huntington Park en el lado sur de la ciudad.

Como importante franquicia corporativa orientada primordialmente a sectores demográficos acomodados, existe un temor inminente de que Starbucks represente una amenaza de aburguesamiento en una comunidad históricamente de inmigrantes compuesta principalmente por pequeñas empresas, organizaciones locales y población latina de clase obrera.

Sin embargo, las recientes adiciones comerciales a Boyle Heights, que incluyen a Walgreens en el año 2012 y la renovación a gran escala de espacios minoristas y un condominio en Sears Tower, anunciada a principios de este año y se llevará a cabo en el futuro cercano, sugiere que Boyle Heights es tan vulnerable al aburguesamiento como Silver Lake, Echo Park y Highland Park.

Cuando el Pulso de Boyle Heights compartió por primera vez las noticias de que esta franquicia del café pronto abriría sus puertas en el vecindario, los lectores reaccionaron en Facebook con una mezcla de conmoción y preocupación.

Matthew Bronson sugirió que Starbucks no ofrecía nada nuevo diciendo que ya había múltiples restaurantes de franquicias de comida rápida, incluyendo a McDonalds, KFC, Subway, además de la franquicia de farmacias Walgreens.

Sin embargo, uno de los comentarios expresados por la mayoría planteaba inquietudes sobre cómo Starbucks podría servir a la comunidad local.

Ruben Sosa y José Luis Morales se cuestionaron si Starbucks aceptaría EBT o transferencias electrónicas de beneficios.

Si bien muchos temen que el aburguesamiento aumente los alquileres o los impuestos a la propiedad y obligue a abandonar el vecindario a los residentes de Boyle Heights con ingresos más bajos que han vivido allí toda la vida, otros recibieron la noticia con entusiasmo.

“Siento entusiasmo al ver que la comunidad será un mejor para mi hijo en comparación con lo que fue para mí o para mi padre”, explica John Frías, tercera generación de una familia mexicana-estadounidense que trabaja en Starbucks hace seis años, primero en el local de Commerce y ahora en Boyle Heights.

“Se han dado muchos cambios, más tiendas, más viviendas, más empleos”, dice.

Como el primer minorista corporativo del café en Boyle Heights, Starbucks no solo representa un cambio en la situación inmobiliaria sino también una posible amenaza a los negocios de café locales e independientes como Primera Taza Coffe House, Vees Café o Arctic Hotspot Bakery and Cafe.

Christina Mora, propietaria de Arctic Hotspot en las calles 4th y Matthews, sugiere que como negocio corporativo, Starbucks no está pensando para la comunidad de Boyle Heights.

“Este es el tipo de negocio que establece diferencias entre la gente: no son muchas las personas del vecindario ni son muchas las personas en general que pueden pagar Starbucks”, dice Mora.

Sin embargo, a Mora no le preocupa la competencia.

“No me preocupa como propietaria de un negocio”, dice Mora. “Tenemos opciones distintas”.

Fundado hace nueve años por estudiantes graduados de la Escuela Preparatoria Roosevelt, Arctic Hotspot es uno de los pocos cafés en Boyle Heights. Hace énfasis en comidas frescas y sanas y sirve un menú diverso de comidas, incluyendo sándwiches, tostadas, wraps y ensaladas.

Si bien una de las principales amenazas de aburguesamiento sugiere que Boyle Heights puede perder su historia y cultura en favor de la cultura generalizada del consumo, Mora confía en que los residentes de Boyle Heights “no se separarán de sus raíces”.

“La mayoría de nuestros clientes tienen conexión con Boyle Heights a través de la escuela, el trabajo o la familia”, dice Mora. “Siempre aparecerán negocios nuevos, pero las personas se conectarán y apoyarán lo que [ellos] consideran su hogar”.

Esta historia forma parte de una serie de artículos sobre el aburguesamiento en Boyle Heights.

Tiffany Lam is a lifelong resident of Boyle Heights and attending Wellesley College near Boston, Massachusetts. Her ambitions include engaging with her community through writing and organizing.

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