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Cada vez que artistas de graffiti vandalizan el mural “The Greatest Love” de Paul Botello, la farmacia Ramirez Pharmacy lo llama para pedirle que lo repare. El mural es uno de muchos que el legendario muralista y su hermano mayor, David Botello, han pintado por todo Boyle Heights, consolidando así su legado.
Ubicado en el costado de la farmacia sobre Cesar Chavez Avenue y Soto Street, “The Greatest Love” es vandalizado constantemente y resulta costoso repararlo. Es un problema generalizado en todo Los Ángeles.
“Hemos perdido muchos murales por vandalismo”, dijo Yami Duarte, gerente de artes del Departamento de Asuntos Culturales de Los Ángeles. “Ha habido una proliferación desde la pandemia”.
El Departamento de Asuntos Culturales de Los Ángeles trabaja para preservar, conservar y restaurar murales históricamente significativos en toda la ciudad. A medida que aumenta el vandalismo, Duarte colabora con artistas para proteger los murales mediante recubrimientos antigraffiti, lo que facilita su restauración.
El vandalismo continuo, a pesar del apoyo de agencias como el Departamento de Asuntos Culturales, sigue afectando a los murales y a sus artistas.
Para Paul, de 64 años, el dinero y los recursos para restaurar sus murales salen de su propio bolsillo. Protege sus obras utilizando cuatro capas de un recubrimiento transparente especial, lo cual puede resultar costoso. La falta de apoyo financiero para restaurar murales representa un gran desafío.

El hermano mayor de Paul, David Botello, de 79 años, comenzó como artista publicitario pintando de todo: banquetas, puertas, cocinas y otros negocios, además de dinosaurios. Un viaje a la Ciudad de México en 1970 para aprender a pintar murales con José Reyes Meza, un pintor mexicano, lo inspiró y lo acercó al arte mexicano.
“Veíamos murales por todas partes”, dijo David. “Veíamos monumentos, esculturas, y eso realmente nos impresionó”.
Después de estudiar en México, David enseñó a Paul y eventualmente lo contrató mientras trabajaba en el mural “Moonscapes in Culver City” junto a su compañero Wayne Healy. Paul también colaboró en el mural ubicado justo enfrente de “The Greatest Love”, pintado en la pared exterior de Pacific Kids and Adults Dental y titulado “El Corrido de Boyle Heights”.

El mural fue creado por David Botello, Wayne Healy y George Yepes, conocidos colectivamente como East Los Streetscapers. Juntos trabajaron en algunos de los primeros murales asociados con el Movimiento Muralista Chicano, una especie de renacimiento artístico durante las décadas de 1960 y 1970, en el que artistas mexicoamericanos transformaron espacios públicos para representar su cultura, historia y luchas contra el racismo sistémico.
Durante su infancia, Paul recibió mucho apoyo de David y de su padre, lo que ayudó a fomentar su creatividad. Más adelante en su vida, asumió roles como maestro en varias preparatorias y universidades.
Actualmente, Paul tiene más de 60 murales en su trayectoria, la mayoría pintados en el Este de Los Ángeles. Utiliza la narrativa visual para crear imágenes e iconografía que incorporan cultura indígena, así como mensajes de justicia social y defensa política.
“Detrás de estos íconos — de estas imágenes — hay simbolismo”, dijo. “Las cosas representan más de lo que aparentan”.
La política, un fuerte sentido de justicia y el orgullo por su cultura, historia y filosofía personal juegan un papel importante en su obra.
“Apoyo la lucha contra las injusticias de la sociedad, y eso lo reflejo en mi arte”, dijo. “Ser espiritual y no religioso, el poder del amor, la bondad, la unidad, la comunidad y la belleza, todo eso puede formar parte de mi mural”.
“El Corrido de Boyle Heights” muestra mariachis tocando en un restaurante mientras familias comen y personas bailan. Representa la cultura del pasado, así como la evolución de los zapatos a lo largo de la vida de una persona y el simbolismo que cargan.
“Era un símbolo de todos los diferentes zapatos que las personas tienen en su vida, desde zapatos de bebé y todo eso”, dijo David.
Mientras creaban el mural, David dijo que las personas frecuentemente cuestionaban su significado, aunque también lo elogiaban. El mural despertó tanta curiosidad que David aseguró que tuvo que asignar a alguien para responder preguntas.
“Nos gusta recibir comentarios de la comunidad”, dijo David. “Y ahora entiendo que, según la ciudad, la comunidad quiere que sea restaurado”.
Hoy en día, el mural está cubierto de graffiti y ha perdido el valor histórico y sentimental que alguna vez tuvo para la comunidad. El arte en el que David y su equipo invirtieron incontables horas ahora está cubierto y desvanecido.
“Simplemente demuestra una falta de respeto. Los jóvenes sienten que su nombre es más importante que el mensaje que estamos dejando a la comunidad”, dijo. “Todos nuestros murales tienen lecciones, cultura y respeto, y no están entendiendo eso”.
David sugirió crear conciencia a través de instituciones educativas o periódicos locales para informar a las nuevas generaciones sobre el problema del vandalismo y el significado e importancia de los murales.
“Siempre pensé que sería bueno ir a las secundarias, porque ahí es donde los maestros podrían hablar sobre respetar los murales y lo que significan”, dijo David.
Esperanza para el futuro
A sus 79 años, David ya no puede restaurar “El Corrido de Boyle Heights” por su cuenta, pero su hermano Paul pero su hermano Paul está buscando financiación.

“Espero restaurar una tercera parte para entusiasmar y motivar a la gente, pero el financiamiento del Departamento de Asuntos Culturales del Condado de LA está tardando muchísimo”, dijo Paul Botello, agregando que es demasiado trabajo por muy poca paga.
David espera que las nuevas generaciones continúen restaurando murales en toda la comunidad y tomen acción contra el vandalismo.