Esta historia fue producida en el marco del Programa de Periodismo Juvenil de The LA Local. Para obtener más información o participar, haz clic aquí.
María Merino y Susana Castillo Gómez recorren las concurridas calles de Boyle Heights, creando conciencia sobre reuniones de bienestar, iniciativas de espacios verdes y temas climáticos. Merino y Castillo son promotoras — voluntarias de Promesa Boyle Heights que trabajan tras bambalinas para realizar alcance comunitario y abogar por recursos para miembros de la comunidad.
Como promotoras, coordinan talleres y sesiones educativas para la comunidad y refieren a participantes a recursos básicos como alimentos, ropa y asistencia para la renta.
“Ser líder significa servir a la comunidad y dejarle saber a la gente que existen programas en ciertos lugares, eventos y recursos que, como comunidad, a veces no conocemos”, dijo Merino. “Me motiva mucho hablar con la comunidad — con la gente. Me encanta”.
Promesa Boyle Heights, una colaboración de más de 20 organizaciones y escuelas, ofrece recursos para apoyar el aprendizaje temprano, mejoras en los planteles escolares y trayectorias hacia la universidad y carreras profesionales.
El grupo, liderado principalmente por Proyecto Pastoral en Dolores Mission, colabora con varias escuelas locales, incluyendo Theodore Roosevelt High School, First Street Elementary School, Hollenbeck Middle School y Sheridan Street Elementary School. Las organizaciones trabajan en conjunto para apoyar a estudiantes con tutorías y ofrecer gestión de casos académicos.
Proyecto Pastoral funge como base de cinco programas de fortalecimiento comunitario, incluido Promesa Boyle Heights, supervisando sus operaciones, planificación y evaluación.

“Las promotoras realmente están aprendiendo y escuchando las preocupaciones de la comunidad, y luego reciben información y capacitación para poder apoyar en lo que esté ocurriendo en el momento”, dijo Raquel Román, directora ejecutiva de Proyecto Pastoral en Dolores Mission.
“Me gusta porque se aprende mucho cuando las organizaciones ofrecen talleres sobre violencia doméstica, salud mental, desarrollo infantil, conservación del agua, entre otros temas”.
María Merino, promotora, asistió a una reunión para padres, madres y personas cuidadoras para involucrarse en la organización después de enterarse de Promesa a través de un centro de cuidado infantil al que asistían sus nietos.

“Me interesó, así que fui y participé”, dijo Merino. “Me gustó y me quedé, y hoy llevo nueve años con Promesa”.
Merino comenzó como líder de comité y, después de cuatro años, se convirtió en promotora. Aunque parte del trabajo no es remunerado, en ocasiones las promotoras reciben un estipendio. En Promesa, las personas voluntarias pueden participar como líderes de comité, quienes suelen tomar decisiones, o como promotoras.
A través de su trabajo de alcance comunitario, Merino ha observado y reconocido las brechas en la comunicación entre los recursos esenciales y el conocimiento de la comunidad. Para cerrar esas brechas, tomó acción para crear relaciones sólidas en la comunidad y ofrecer recursos de Promesa que respondan a sus necesidades.
“Ser líder nos enseñó a hablar más desde lo que dice la gente, no solo desde lo que pensamos”, dijo Merino. “Para ser líder, tienes que ser tú mismo”.
Promesa fortalece las cualidades de liderazgo de sus líderes y promotoras al conectar sus experiencias vividas con habilidades adquiridas para generar confianza en la comunidad. Las organizaciones aliadas capacitan a líderes y promotoras para promover recursos de manera efectiva y encabezar iniciativas de acción comunitaria.
El trabajo de líderes y promotoras es altamente valorado y necesario en la comunidad. “Hay todo un grupo de promotoras que han formado parte de diferentes organizaciones”, dijo Román. “Y creo que es una manera de apoyar a residentes de la comunidad. Tienen un gran conocimiento de lo que está ocurriendo en la comunidad”.
Castillo, promotora y madre trabajadora de dos hijos, ha servido a la comunidad a través de Promesa durante tres años. “Me gusta ayudar, eso me nace del corazón y de mi familia”, dijo Castillo. “Ayudo en todo lo que puedo”.
Castillo agregó que apoya a familias en la comunidad al aumentar el conocimiento sobre recursos útiles. Realiza alcance comunitario sobre talleres de violencia doméstica y sobre dónde encontrar alimentos. A través de su trabajo, dijo que ha adquirido experiencia valiosa que antes no tenía.
“Venimos de un pueblo pequeño donde la mayoría de las mujeres tienen oportunidades limitadas”, dijo Castillo. “Pero me gusta aquí porque me enseñó a ser más independiente”.
Esa independencia ayudó a Castillo a navegar la red de Promesa, lo que le permitió conectarse con organizaciones aliadas que comparten su deseo de ayudar a otras personas. Esta red de organizaciones y voluntariado la impulsó a aprender sobre otros temas que luego utiliza para apoyar a residentes de Boyle Heights.