Photo by Evelyn Martinez

El escenario del Corazón del Pueblo se encuentra al mismo nivel que el suelo y todo lo que destaca es el color continuamente cambiante de un foco y un micrófono disimulado ubicado cerca de una larga pared adornada con tiras de humor político. La audiencia se sienta en silencio mientras la voz de Sonia Polo apaga el ruido proveniente de la calle.

“Se sentó en la sala y miró a su alrededor”, recita Polo de su propio poema. “ ¿Qué tenía de especial la silla donde estaba sentada?  ¿Qué tenía de especial la ropa que llevaba?  ¿Qué tenían de especial los totopos que estaba por saborear?  ¿O las chancletas que a sus pies parecía balancear?”.

Es una escena típica de Flowers of Fire (Flores de fuego), un evento recitado que se presenta el segundo y cuarto miércoles del mes en Corazón del Pueblo, ubicado en 2003 East First Street. Tanto el evento como el centro comunitario donde tiene lugar representan un lugar especial en las vidas y los corazones de muchos residentes yartistas locales.

Un espacio único

El Corazón del Pueblo se fundó hace casi cuatro años. Su nombre refleja el objetivo del centro. Según Leo Rodríguez, de 19 años, el miembro más joven del directorio del centro, no hay otro lugar que se le parezca en Boyle Heights.

El centro es mucho más que un pequeño edificio en una pequeña comunidad. Es un lugar donde las personas pueden expresarse y aprender algo nuevo, dice Paco Rodríguez, de 36 años, miembro fundador del directorio (que no guarda parentesco con Leo).

Además de presentar Flowers of Fire, el Corazón del Pueblo también ofrece muchos cursos de enriquecimiento, como defensa personal, Jiu Jitsu, estudios sobre los Nahuatl, círculos para hombres y mujeres, y hasta una clase semanal de conga.

Previamente, el espacio era la sede de Brooklyn & Boyle, una revista en versión impresa y en Internet que se mudó de localidad. El centro se ha transformado en un espacio de encuentro diario, que ha ayudado a inspirar a los demás.

  “Su crecimiento me ha ayudado a crecer”, dice Matt Sedillo, poeta profesional que comenzó su carrera en el primer evento de Flowers of Fire en el Corazón del Pueblo. “Quiero decir, ellos crecieron por sí mismos. Hicieron su propio camino en la comunidad y florecieron hasta llegar a ser lo que son, pero su crecimiento realmente me ayudó”.

Además de ofrecer clases y oportunidades de establecer conexiones con otras personas, el Corazón del Pueblo también les permite a las personas y a las organizaciones celebrar eventos de recaudación de fondos en su espacio a cambio de una pequeña contribución monetaria.

Aquellos que visitan con frecuencia el Corazón del Pueblo sienten un fuerte sentido de conexión con el lugar, un sentimiento compartido por sus líderes y colaboradores.

“Buena onda”

Leo dice que su cariño por la comunidad lo llevó a aceptar la oferta de convertirse en uno de los 11 miembros del directorio. “Amo a Boyle Heights”, dice. “Amo el Este de Los Angeles. Amo ser de donde soy. Es simplemente por el cariño que le tengo a mi comunidad y a las personas que visitan el centro. Realmente se transmite una muy buena onda”.

Cuando la revista Brooklyn & Boyle se mudó del lugar en el año 2009, un pequeño grupo de residentes de Boyle Heights se unieron para crear algo nuevo.

No estábamos seguros sobre la visión final, pero sabíamos que necesitábamos un centro comunitario”, dice Paco.

Sin importar la edad, el género, la religión, la clase económica ni el grupo étnico, el Corazón está abierto a todos, y es un refugio seguro para las personas que necesitan un lugar para estar solas, dice Leo.

Sedillo afirma que en el Corazón del Pueblo: “Ellos crean esta atmósfera contenida en sus cuatro paredes. Lo que es realmente importante es la energía que todos traen”.

Paco trabaja durante el día y Leo asiste a la escuela, pero Paco dice que el centro ofrece un lugar donde ir por las noches para generar un sentido de comunidad y poder expresarse. “Podemos construir algo libremente, con nuestro corazón y no sólo desde la mente”, señala Paco.

Imelda Mercado is a sophomore at Theodore Roosevelt High School. In her free time, she enjoys listening to music, hanging out with her friends and watching movies. She hopes to major in medical science.

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