
El 29 de agosto se celebró el 44 º aniversario de la Moratoria Chicana y la muerte de Ruben Salazar, periodista de Los Angeles.
Recuerdo aquel día de 1970. El mundo era un lugar muy diferente al que vivimos hoy en día.
El período a mediados de la década de 1960 y a comienzos de la década de 1970 se caracterizó por ser una época de mucha agitación. Muchas personas en todo el país luchaban por una causa u otra. Las minorías luchaban por derechos civiles, las mujeres por derechos igualitarios y casi todos los miembros de las comunidades de origen mexicano luchaban por las injusticias en la Guerra de Vietnam.
Una cantidad desproporcionada de estadounidenses de origen mexicano, y otras personas de color morían en Vietnam, y el país en su conjunto ya había tenido suficiente. Se organizaban protestas pacíficas en las escuelas de todo el país, entre ellas UCLA y Stanford, y a nivel local en East Los Angeles College.
La moratoria fue la primera movilización de este tipo en Los Angeles. Fue la oportunidad de mostrarle al mundo que la comunidad chicana podía hacer una diferencia.
Siguiendo los pasos de otros líderes de los derechos civiles, como el Dr. Martin Luther King Jr. y César Chávez, se determinó que la marcha sería pacífica y que reflejaría la solidaridad de esta enorme comunidad, que en el pasado había sido percibida como apática.
Recuerdo aquel día con gran claridad, yo tenía 14 años. Recuerdo que mis amigos y primos mayores hablaban sobre la marcha en los días anteriores al acontecimiento. Iba a ser algo muy especial.
Fui en mi bicicleta a lo que se conocía como Laguna Park porque quería ser testigo del día más glorioso para el movimiento chicano, pero al llegar los agentes del Sheriff había cerrado la zona.
De todas formas, la expectativa generada por tantos hermanas y hermanos mexicanos se podía palpar en el aire. Nunca había visto a tanta gente congregada en un solo lugar que llenaba Whittier Blvd. hasta donde llegaba mi vista.
Recuerdo que pensé en mi padre, ya que si se hubiera enterado de que estaba allí me habría dado un buen escarmiento. Era un buen hombre pero amaba a su país, incondicionalmente. Este país era fabuloso, según mi padre, y esperaba que yo también lo amara.
No importaba que se estuvieran llevando jóvenes y muchachos chicanos, muchos contra su voluntad, a pelear y morir en una guerra que la mayoría no comprendía.
Ruben Salazar lo resistió todo. Salazar fue el primer periodista estadounidense de origen mexicano que cubrió las noticias del Este de Los Angeles en profundidad. La mayoría de los medios de comunicación de la época ignoraba la región y su gente, y prefería solo cubrir las noticias relacionadas con delitos. Salazar fue la voz de la esperanza y la razón para muchos estadounidenses de origen mexicano y también para mí.
Poco después de haber comenzado la marcha pacífica, los agentes del Sheriff encontraron motivo para dispersar a la gente allí congregada. Los informes que circularon en aquella época decían que los propietarios de Green Mill, una tienda de bebidas alcohólicas, habían llamado al departamento para denunciar hurtos cometidos por los manifestantes, aunque yo me encontraba a pocos pasos de la tienda ese día y no recuerdo ver nada del estilo.
Eso fue todo lo que necesitaron los agentes del Sheriff. Arremetieron contra la muchedumbre, vestidos con todo el equipo antidisturbios preparados para dejar sin efecto la marcha. Algunos de los manifestantes se resistieron y rápidamente se perdió el control de la situación, lo que conllevó a la muerte de Salazar.
Salazar murió dentro del antiguo bar Silver Dollar próximo a Atlantic Blvd., cuando un agente del Sheriff lanzó un recipiente de gas lacrimógeno dentro del bar que golpeó a Salazar en la cabeza y terminó con su vida al instante. Algunos dicen que Salazar se encontraba en el bar para refugiarse del violento enfrentamiento que ocurría en la calle. Otros dicen que estaba reunido con una fuente para preparar su propia historia. En cualquier caso, Salazar no salió vivo de ese bar.
Junto al edificio que supo ser la sede del bar Silver Dollar hay una placa del tamaño de un sobre de carta que lleva el nombre de Salazar, la fecha de nacimiento y la fecha de su muerte, pero eso es todo.
Salazar fue un periodista galardonado con varios premios que nació en Juárez y llegó a Los Angeles a través de El Paso para actuar como la voz de una comunidad sin voz.
En 1970 se le rindió homenaje al rebautizar Laguna Park como Ruben Salazar Park, y este 29 de agosto, se celebrará su vida en las instalaciones de este parque.
Este acontecimiento incluirá una ceremonia y la presentación de una placa conmemorativa. A continuación se proyectará un documental sobre su corta vida dentro del gimnasio.
CEREMONIA EN HOMENAJE DE RUBEN SALAZAR
Viernes 29 de agosto ”“ 11a .m.
Salazar Park
3864 Whittier Blvd., Los Angeles, CA 90023
